ALFONSÍN, TRADICIÓN Y MODERNIDAD,
PERO SOBRE TODO BUEN ATENCIÓN
Si bien es una de las primeras farmacias de Chascomús, e incluso sigue funcionando en la misma cuadra de siempre, aunque migrando en tres ocasiones hasta establecerse en Libres del Sur 133, Farmacia Alfonsín se destaca por su modernidad y atención, esa que supo imprimirle, desde 1996, la familia Soliani.

Justamente Javier Soliani, uno de los hijos farmacéuticos de Eduardo y Alicia quienes compraron la farmacia a Beba Otero, es propietario de esta tradicional droguería nacida en la vieja calle Buenos Aires a principios del siglo pasado y que hoy tiene como razón social Farmacia del Centro SCS.

“Nuestro fuerte es la buena atención y gran stock en medicamentos y perfumería. También la modernidad que tiene la farmacia, por ejemplo hace un año renovamos todo el mobiliario, y la ubicación, en pleno centro, lo que nos lleva a abrir los sábados por la tarde”, comentó Javier.
En este emprendimiento familiar, Soliani es acompañado por su señora, Estefanía Basset, y la farmacéutica Silvina Martínez, además de un numeroso staff integrado por Ana Kechichian, Analía y Lorena Basset, Carolina Castaño, Lorena Medina, Rosario Scarpitti y Juan José Yamul.

“En mi caso en particular, estoy cada vez más dedicado a la administración, muy pocas veces estoy en el mostrador, donde las chicas y el Turco son los responsables de lo que destacan nuestros clientes, la atención”, terminó el farmacéutico.
ALFONSÍN, UBIEDO y OTERO
Cerca de 100 años atrás, más precisamente a la década del 20 del siglo pasado, fue cuando nació Farmacia Alfonsín, de la mano del farmacéutico Norberto Alfonsín, integrante de una familia numerosa y tradicional, hermano de Rodolfo, Enrique, Ernesto, Luis, Raúl y Angélica.
A tal droguería ubicada en la esquina actual de Libres del Sur y Soler, proveniente del interior de la provincia y con destino en tren a Buenos Aires para buscar trabajo, llegó Delio Ubiedo, que, convencido sobre rieles por un parroquiano del Bar National, se bajó antes y luego de oficiar de empleado y estudiar Idóneo de Farmacia terminó como propietario junto con el Negro Otero, que también fue colaborador del fallecido Alfonsín.


En ese entonces, la sociedad entre Ubiedo y Otero puso como titular farmacéutica a María Josefa Zuluaga, maestra de varias generaciones de chascomunenses, y finalmente, con la farmacia en manos de la hija del Negro y su marido, Beba Otero y Roberto Gianastasio, se vio la labor de varios profesionales, hasta llegar a este presente de tradición y modernidad establecido por los Soliani.
