Farmacia Cangialosi

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ÉRASE UNA VEZ, UN NUEVO COMIENZO

A fines del siglo pasado, en noviembre de 1999 precisamente, el farmacéutico Gustavo Cangialosi llegó por primera vez a Chascomús, donde hasta 2006 fue el Director Técnico de Farmacia Alfonsín, migrando luego a Madrid, donde también trabajó de su profesión. Finalmente, casi de casualidad, volvió a Chascomús a cumplir su sueño: la farmacia propia, esa que adquirió en febrero de 2008 y mudó 10 años después a Garay 56, su lugar. “Soy de San Juan, pero estudié en San Luis, donde tuve mi primera experiencia laboral, ad honorem y mientras terminaba la carrera, en el Hospital. Ahí permanecí una vez recibido por un par de meses, hasta volver a mi provincia para trabajar en Farmacia Etchegaray”, recordó Gustavo.

“Llegué a Chascomús a través de la Bolsa de Trabajo del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires, donde ya tenía matriculados amigos que estudiaron también en San Luis, como Néstor Luciani, que llegó a ser presidente del Colegio. Así me enteré que Eduardo Soliani estaba buscando farmacéutico en una ciudad de la que solo sabía que tenía laguna y donde había nacido Raúl Alfonsín. Me pedí un par de días en el trabajo y me vine en colectivo. Paré en el Hotel El Lago, que lo tenía Pipi Iturregui, y la primera mañana, cuando abrí la persiana, y miré el paisaje me di cuenta que quería vivir acá”, remarcó Cangialosi.

“En 2006 hice la ciudadanía, homologué el título, pasando a ser Licenciado en Ciencias Farmacéuticas de la Comunidad Europea, vendí lo que tenía y me fui a vivir a Madrid, donde trabajé en Farmacia Soria Puertas, ubicada en el Paseo de la Castellana. En 2008, volví a Chascomús de vacaciones, pero con la idea de abrir mi farmacia en Argentina, pensando en establecerme y formar familia con Male. Estuve averiguando en Córdoba, San Luis y San Juan, hasta que de casualidad, caminando por el centro, me comentaron que se vendía Farmacia Faclaris, la cual terminé comprando”, aseguró el profesional que es secundado desde sus comienzos por Yésica Felipe, su mano derecha, y Gisele Delpapa, más conocida como Yiyo, “con las cuales formamos un verdadero equipo, una gran familia, siendo diferente lo tres y aportando cada uno su cuota, su estilo, su personalidad para que todo fluya más que bien y no haga falta nadie más”.

“Se dieron muchas coincidencias, fue el destino, pero en mes y medio ya tenía mi farmacia, en ese momento en calle Hipólito Yrigoyen, y, luego de 10 años exactos, lo recuerdo con precisión, el 19 de febrero de 2018, me mudé a mi lugar, a mi local, en Garay, que es el otro centro de Chascomús”, puntualizó Gustavo, sin olvidar, como se puede apreciar en el frente de Cangialosi: “Érase una vez, un nuevo comienzo”