Los peligros de la automedicación: una práctica que no es inocente

Es un problema que afecta tantos a niños como adultos. Ante cualquier molestia se recomienda consultar a un especialista que le indique que remedio tomar.

Un dolor de cabeza, una molestia en la panza o un simple cansancio lleva, muchas veces, a que tomemos una pastilla o algún jarabe que hay en casa a la espera de que los síntomas desaparezcan. Por supuesto que no se nos cruza por la cabeza la idea de ir al médico o de consultar a un especialista.

Esa decisión, que parece tan simple y cotidiana, tiene un nombre específico y es un problema crónico y crítico en Argentina: se trata de automedicación, es decir, la ingesta de medicamentos sin indicación de un profesional de la salud. “En pediatría, lo habitual es la utilización indiscriminada y no prescripta de antibióticos, lo cual tiende a producir resistencia de algunas bacterias hacia determinados antibacterianos, que de esta manera reducen su efectividad”, explica Andrés Cohen (MN 57.259), médico pediatra de Swiss Medical Center Barrio Norte, en diálogo con Crónica.

El problema de la automedicación es transgeneracional y afecta tanto a niños como adultos. Adriana Aguirre (MN 18.294), jefa de Servicio de Toxicología del Hospital de Niños de La Plata, detalló los peligros de no acudir a un profesional de la salud ante el mínimo síntoma de malestar: “En los niños, el principal riesgo es la intoxicación por no respetar la dosis adecuada. Muchas veces, se aplica un antibiótico cuando se trata de una enfermedad viral, por lo que el efecto buscado no se produce y la persona termina con diarrea y su estado empeora”.

Un caso recurrente es el de la aspirina. El principal signo de intoxicación con esta droga es que el chico empiece a presentar fiebre, algo que el adulto no espera y genera que se le refuerce la dosis. Otra situación que solemos vivir en el hospital es que se utiliza una dosis de medicación para adultos en niños. Piensan que dándole la mitad de la pastilla están reduciendo la dosis, un error tremendo que puede traer consecuencias enormes“, agregó la especialista.

Cohen enumeró los medicamentos más utilizados en forma indiscriminada y sin prescripción, cuyos abusos pueden producir “efectos indeseables”: analgésicos, antiácidos, antigripales, descongestivos, antiespasmódicos intestinales, sedantes suaves y antibióticos; todos de venta libre.

No más góndolas

Respecto a la legislación de la venta de medicamentos, en 2009 se promulgó la ley 26.567, la cual prohíbe la venta de medicamentos en kioscos y supermercados, y legisla que su dispensa únicamente debe realizarse dentro del ámbito de la farmacia bajo control del profesional.

Si bien esta norma reguló la situación, el tráfico de medicamentos sigue vigente y facilita el consumo indebido. Ambos profesionales sostienen que la educación permanente y la consulta a los especialistas son las mejores medidas para evitar los efectos contraproducentes de los medicamentos.

La autorregulación en base al conocimiento permitirá reducir al mínimo los inconvenientes ocasionados.

 

Fuente: Crónica.com.ar